A estas alturas de la resaca y a pesar de no tener nada que confesar antes de que cualquiera me delate.
Para unos ha sido un giro discreto, apenas perceptible. Casi perdonable.
Otros podrán reclamarme falta de delicadeza. Hasta de respeto. Y puede que a mí misma.
La persona de mis textos siempre en segunda persona ya no es la misma persona a pesar de ese algo que le hace ser constantemente la misma persona que no termina de existir a este lado de la pantalla.
Hace tiempo que ya no es a ti a quien escribo. Sino a ti.
Y espero que tú nunca lo sepas del todo.
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