Te espero, en este instantepuede que la próxima vez no sea la última
ni esta es la primera, lo aseguro
pero el momento es hoy.
Es inevitable extrañarte a estas horas y dos horas más tarde
en esta ciudad que parece un zoologico de almas,
de estatuas, de individuos sin rostro
entre alcohol y canutos, entre el bullicio y soledades compartidas.
Debería irme a casa, pero calle tras calle, te busco
caprichosa y contradictoria:
Hay reglas que aun no aprendo.
Todavía no me haces daño.
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