muriéndome de frío
y con el hacha en la mano.
Preparada.
Echo de menos las guerras contigo.
Acostumbrada a tus dulces sueños,
solo el humo de los cigarros baila
junto a mí, y me acompaña mientras voy dejando la noche
en el cenicero, y crece una triste montaña de recuerdos
en esta brutal distancia que es no tocarte
sueña conmigo, anda,
quiero decir: sueña aquí
Ven ya,
para que la piel pueda hacer el resto.
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