Tengo mi lado más tierno oculto en la retaguardia, como en segunda fila de trincheras, agazapado y oculto tras este instinto animal de darte la vuelta, cogerte con fuerza, y enamorarme de tu espalda arqueada mientras el tiempo que no nos hemos tenido se marcha con violencia en tus suspiros.
Entre puntos suspensivos
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